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Un reto fatal de buceo profundo

Un buzo gana una competencia con sus amigos, pero nunca asciende para celebrar su victoria.

Gustavo era un joven activo, que sentía gran orgullo por sus capacidades atléticas. Nunca había sido alguien que rehuyera un reto, por lo que rápidamente se anotó cuando sus amigos propusieron hacer juntos un curso de buceo. Desafortunadamente, Gustavo lo veía como una actividad competitiva.

La inmersión

Durante su curso básico, Gustavo no se sentía especialmente cómodo en el agua, pero luchó contra ello para asegurarse de no mostrar debilidades frente a sus amigos, en especial frente a Jennifer, su crush más reciente, a quien conoció en la práctica de piscina. Aprobó las inmersiones de certificación de su curso Open Water Diver sin dificultades serias y progresivamente, al acumular varias inmersiones en su bitácora, su confianza y destrezas aumentaron. Mientras estaba en unas vacaciones cortas en Cozumel, nuevamente aceptó la sugerencia de unos amigos, y juntos decidieron tomar un curso avanzado. 

Temprano en la mañana de un sábado, los buzos abordaron el bote para un viaje corto a un naufragio muy popular. El mar estaba calmado, y el sol brillaba. Cuando llegaron al sitio, la corriente, que a menudo era fuerte, corría muy suave. La visibilidad era tan buena, que la sombra del naufragio se podía ver desde la superficie. Era el día perfecto para bucear.

El instructor dio un brief detallado, haciendo hincapié, tal como lo habían visto en clase, en que los buzos debían verificar celosamente su suministro de aire y dio instrucciones precisas: 

-Nadie debe ir más allá de los 30 metros / 100 pies. 

Les advirtió además, que le avisaran cuando alcanzaran en su manómetro las 2000 psi /130 bar y luego a las 1500 psi /100 bar. Les recordó la regla de los tercios, que requería que todos dejaran el fondo con por lo menos 1000 psi restantes en sus tanques, de manera que el ascenso fuese controlado, lento, y pudieran hacer la parada de seguridad respectiva a los 5 metros/ 15 pies. Pero Gustavo y sus amigos, secretamente tenían su propio plan. El reto era quién podía ir más abajo, y permanecer por más tiempo.

Los buzos entraron al agua y las condiciones se mostraron ideales durante todo el descenso. Tal como estaba planeado, al llegar a la cubierta del naufragio se encontraban a 30 metros / 100 pies; y gracias a la visibilidad tan buena, pudieron ver unas rayas posadas sobre el fondo arenoso, a 38 metros / 125 pies. Después de realizar algunas destrezas exigidas en el curso para distinguir los efectos de la narcosis, la poca corriente les facilitó un buen recorrido sobre la cubierta del barco, donde pudieron ver grandes barracudas, y otros animales que se escondían entre el metal. Después de completar la inmersión, el instructor dio la señal de “dos pulgares arriba”, para señalar que era tiempo de ascender, y guio a todos los buzos de vuelta al cabo de seguridad. 

Por no ser alguien a quien las reglas le impidieran nunca lograr sus objetivos competitivos, cuando realizaban la parada de seguridad, y mientras el instructor estaba verificando el suministro de aire de los otros buzos, Gustavo rápidamente se dejó caer de vuelta al naufragio. Su intención aparentemente era llegar hasta el fondo arenoso, marcar los 38 metros / 125 pies en su computadora, y así “vencer” a sus tres compañeros de buceo. 

Las consecuencias

Sólo unos momentos pasaron mientras el instructor se dio cuenta de que Gustavo había desaparecido. Indicó a todos que terminaran la parada de seguridad anticipadamente, y se mantuvo en superficie hasta que se aseguró que todos los buzos restantes estaban a bordo del bote. Notificó al capitán del problema, y descendió lo más rápido que pudo en busca de Gustavo. 

Gracias a la buena visibilidad en el agua, la búsqueda fue rápidamente exitosa. Gustavo fue encontrado de cara al fondo, a unos metros del naufragio. Su regulador estaba fuera de su boca, su máscara llena de agua y el manómetro mostraba que su tanque estaba completamente vacío. El sedimento suspendido en el área indicaba que había hecho algún esfuerzo, intentado ascender. 

El instructor ascendió inmediatamente con su cuerpo inerte, y tan pronto estuvieron sobre la embarcación de buceo, le aplicó RCP para intentar salvar su vida. Pero todos los esfuerzos fueron infructuosos, y a pesar de que al llegar al muelle una ambulancia estaba en espera, fue declarado muerto al llegar a un centro médico local.

¿Qué sucedió?

Gustavo murió por una proporción terminal inversa entre sentido común y testosterona. Según la posición en que fue hallado su cuerpo al lado del naufragio, y considerando la poca corriente prevaleciente el día de la inmersión, aparentemente nunca logró iniciar el ascenso desde el fondo. El instructor calculó que debía haber tenido menos de 1000 psi al comienzo de su segundo descenso, y para un buzo novato a tales profundidades, esto sería un suministro de aire muy limitado. Lo más probable es que Gustavo se haya quedado sin aire mientras descendía o inmediatamente después de alcanzar el fondo, y que falló en lograr flotabilidad neutra o positiva para ascender. A esta profundidad, sin aire y sin compañero, su única opción para sobrevivir era desprenderse de su lastre, para hacer un ascenso de emergencia. Desafortunadamente, falló su autocontrol y su reacción no fue razonada, llevando a consecuencias fatales. 

Acciones Legales

Los intentos de acciones legales contra la tienda de buceo para reclamar los derechos de Gustavo no tuvieron éxito. En las audiencias anteriores al juicio, todos sus amigos aseguraron que el instructor había suministrado toda la información apropiada durante el curso, además de un brief completo antes de bucear y que condujo adecuadamente la inmersión, pero que Gustavo había modificado el plan intencionalmente, tomando la seguridad en sus propias manos. De hecho, se determinó que el instructor se puso a sí mismo en riesgo sustancial al descender de vuelta al naufragio con un suministro limitado de gas, para intentar el rescate.

Lecciones aprendidas

Planea tu inmersión de forma segura y apégate a tu plan 

Tú le pagas a un instructor o asistente certificado por su experiencia. Cuando éstos te dan directrices para tu seguridad, es por lo menos tonto aumentar el riesgo al ignorar sus advertencias 

Ten en cuenta que nunca deben comenzarse descensos a profundidades mayores de 80 pies sin una carga completa de aire 

A menos que estés apropiadamente entrenado, certificado y experimentado, nunca bucees solo 

En el caso que hayas seguido todas las buenas prácticas y aun así te encuentres en una situación inevitable de falta de aire (y tu compañero no esté cerca), deshazte del lastre y asciende mientras exhalas. Los ascensos descontrolados son riesgosos y deben ser evitados a toda costa, por eso son tu última opción. 

El buceo no es un deporte competitivo, y más allá de tus metas personales, el sentido común debe ser necesariamente parte de tu plan.

La mayor parte de este caso son situaciones y nombres ficticios, aunque se basa en hechos reales. Se han agregado datos ilustrativos para fines educativos. Bucear sin la certificación adecuada, o sobrepasar los límites de entrenamiento puede conducir a accidentes que produzcan lesiones o desenlaces fatales.


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