Lesiones de buceo: ¿Y ahora qué hago? (parte 2)-06/08/2008
Lesiones disbáricas Si alguna vez sospechas que tú o tu compañero tienen aunque sea un ligero síntoma de Enfermedad por Descompresión (ED) o Embolismo Arterial Gaseoso (EAG), definitivamente es una situación que escapa de lo que puedas hacer por tu cuenta para aliviarlo. ¿Qué hacer entonces? Muy sencillo, comienza por reconocer el problema, y finalmente, comunícate lo antes posible con alguien más capacitado que tú para manejar la emergencia.
Los síntomas de ED y EAG pueden o no presentarse al mismo tiempo, y van desde tos espasmódica, dificultad al respirar, urticaciones o coloración rojiza en la piel, inflamación de los nodos linfáticos y cansancio, dolor de cabeza, en las articulaciones y/o músculos, hasta síntomas que incluyen parálisis o fallas en el sistema nervioso central, en el sistema respiratorio y/o el circulatorio. Los síntomas y signos de EAG producto de una sobrepresión en las vías aéreas (por aire que se expandió en los pulmones durante el ascenso) usualmente se presentan dentro de un período muy corto después de la inmersión, incluso justo al finalizar la misma. Según un estudio de la U.S. Navy, los tiempos de aparición de los síntomas de ED después del ascenso es la siguiente:
- 42% ocurrió dentro de 1 hora
- 60% ocurrió dentro de 3 horas
- 83% ocurrió dentro de 8 horas
- 98% ocurrió dentro de 24 horas
Aunque se tiende a creer que la ED sólo ocurre si se hace un ascenso descontrolado o si se ha omitido o acortado una parada obligatoria, se ha demostrado que ésta puede presentarse en buzos que han hecho inmersiones muy por debajo de los límites máximos o que han seguido cuidadosamente tablas de planificación o su computadora de buceo.
Las lesiones disbáricas pueden llegar a poner en peligro la vida, así que debes actuar de inmediato.
1. Reconoce que hay un problema y actúa. El primer y más común síntoma es la negación “¿lesiones, a mí? noooo…”. Mantén la calma, pero no te quedes esperando a que el problema pase o se resuelva por sí solo. Aún después de un buceo aparentemente “inofensivo”, si tú o tu compañero tienen aunque sea ligeros síntomas que sugieren sospechas de enfermedad por descompresión u otras lesiones, debes llenarte de coraje para actuar. No es fácil a veces, pero estarás más tranquilo de haberlo hecho.
2. Llama a tu instructor. No debe darte vergüenza, no serás el primero ni el último que lo haga, y en definitiva el sabrá qué hacer. Tu instructor está capacitado para hacer contacto con la Red Nacional de Emergencias, y seguramente te hará las preguntas clave que darán celeridad a la atención de tu caso.
3. Llama a Divers Alert Network (DAN). Marcando el 1-919-684-9111 recibirás atención en español ante cualquier emergencia de buceo, por muy pequeña que sea, aún si no tienes al día tu seguro con ellos. Prepárate a proveerles la mayor cantidad de información que puedas sobre el incidente. Por supuesto que tener tu membresía y tu seguro con DAN es un gran beneficio, porque incluso podrían cubrir los costos que ésta genere, en cualquier parte del mundo.
4. Acude a un médico. Lo más probable es que el doctor que te atiende regularmente no sea un experto en medicina del buceo, pero seguramente DAN y/o tu instructor sabrán recomendarte el lugar y profesional médico más adecuado a tu caso, e incluso harán contacto con él anticipadamente. Lo importante es que actúes y no te quedes esperando a que el problema pase o se resuelva por sí solo, cada minuto apremia.
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